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Papel de la Psicoterapia en el manejo de los problemas de hiperactividad infantil

El déficit de atención con hiperactividad es una condición que  se presenta  en un porcentaje importante de la población. Aproximadamente en un 10 %  de la gente; con una mayor incidencia entre la población masculina que en la femenina, en una proporción de tres a uno. Cada año numerosas personas, principalmente niños en edad escolar y adolescentes,  son sometidos a distintas formas de tratamiento: medicamentos, psicoterapia, dietas  especiales, etc.,  debido a esta condición.

El déficit de atención se caracteriza, según el DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), por presentar síntomas de  falta de atención, como cuando las personas cometen errores comunes en el trabajo o la escuela por no prestar atención cuidadosa a los detalles, tienen dificultad para mantener la atención al realizar tareas, tienen problemas para organizarse y, frecuentemente,  extravían cosas necesarias para realizar alguna tarea, etc. También, presentan síntomas de hiperactividad, como mover constantemente sus pies o manos, pararse de su asiento frecuentemente en situaciones que tendría que permanecer sentado, dificultad para trabajar o jugar tranquilamente, etc. Y, por último, síntomas de impulsividad, como es responder antes de terminar de escuchar lo que se le esta preguntando, interrumpir constantemente las conversaciones de los demás, dificultad para esperar tranquilo su turno en una línea, etc.    

La etiología de los trastornos de atención con hiperactividad o sin ella, se ha atribuido a una gran variedad de factores que van desde un desajuste funcional a nivel neurológico que afecta los mecanismos de inhibición de respuestas, hasta factores de orden educativo, como son dificultades para enseñar una disciplina a los niños, psicológicos, que se relacionan con la retroalimentación que en el ambiente se propicia hacia cierto tipo de conductas que  resultan disruptivas y el desarrollo del autocontrol, e incluso culturales, que involucran  diferentes creencias y valores hacia lo que se considera adecuado o no hacer dentro de una cierta cultura. 

La terapia familiar es un enfoque de trabajo que  resalta la participación de la familia en el mantenimiento de los problemas que aquejan a alguno de sus miembros que, entonces es denominado como “el paciente identificado”.      Desde la perspectiva de la terapia familiar, cuando la familia acude a terapia se busca identificar las secuencias de interacción involucradas en el mantenimiento del problema, en este caso de la hiperactividad, la falta de atención o la impulsividad,  y se explora mediante preguntas que se hacen a los distintos  miembros del sistema familiar, ¿qué hace quien con quien?. El problema se describe entonces como parte de un ciclo que estabiliza a la familia, que la ayuda a conservar su homeostasis como sistema. Así,  los terapeutas familiares al realizar intervenciones para interrumpir las pautas problemáticas en las que los miembros del sistema familiar se encuentran entrampados, desestabilizan su homeostasis e incluso, pueden ayudar a provocar una crisis en el sistema que los obligue a organizarse  de manera diferente, no alrededor de la pauta problemática.

La terapia familiar ha contribuido a dar una visión más amplia de los problemas de déficit de atención con hiperactividad ya que ha resaltado la importancia de considerar en estos problemas, no sólo los aspectos individuales de  la persona afectada, sino los marcos socioculturales en que se encuentran inmersos y los patrones de interacción y comunicación que se siguen en los sistemas en que se desenvuelven los pacientes (familia, escuela, amigos, etc)  y que, de alguna manera, están contribuyendo al mantenimiento del problema.  Desde estos enfoques se propone hacer un trabajo terapéutico que sea, no sólo interdisciplinario, cuando así se requiera, sino que involucre la participación y colaboración de los principales sistemas en donde se desenvuelve el paciente  para ayudarlo a sobrellevar mejor su condición.

Se trabaja con la familia y la escuela, principalmente, para que ayuden a crear un clima ambiental y de relación en donde los pacientes puedan enfocar mejor su atención, controlar mejor sus impulsos y  canalizar su energía de maneras constructivas. Uno de los problemas psicológicos más importantes que suele presentarse en los niños y adolescentes con déficit de atención con hiperactividad es la baja autoestima, ya que su condición les hace difícil tener logros tanto en la casa como en la escuela, al seguir las instrucciones de los padres o maestros, realizar sus movimientos, que suelen ser percibidos como bruscos o torpes, o controlar sus impulsos, que los lleva a actuar de manera precipitada y descuidada  mermando muchas veces sus relaciones con los demás.  

En el trabajo terapéutico se promueve que tanto en la familia como en la escuela se procure estructurar el ambiente en que se desenvuelve el paciente, proporcionarle una rutina estable que le permita aprender mejor los patrones de conducta necesarios para prestar atención, inhibir sus impulsos y autorregular su nivel de actividad en diferentes lugares. También se puede estimular la ayuda de algún compañero de clase o familiar en casa que ayude al paciente en estos ambientes  a mantenerse enfocado en las metas que desea alcanzar, (terminar su tarea, arreglar su cuarto, etc) . Esta persona trabaja como una especie de “coach” para el paciente, ya que su labor consiste en ayudarlo a organizarse para alcanzar sus metas y acercarse a él  cada cierto tiempo para cerciorarse que no se ha desviado de ellas. Otras estrategias que han resultado muy efectivas para mantener la atención y el control de la actividad de estos pacientes es el manejo de refuerzos positivos por parte de la familia y la escuela, cada vez que el paciente realiza adecuadamente las conductas y actividades que se espera de ellos. En ocasiones se combinan estos con la administración de castigos, como el aislamiento, cuando el paciente incurre en conductas inadecuadas. Los sistemas de acumulación de puntos y los contratos conductuales han probado ser también recursos muy efectivos con los niños mayores y los adolescentes.

Como se puede ver son muchas las alternativas que la psicoterapia puede ofrecer para un manejo más efectivo del déficit de atención con hiperactividad. Sin embargo, realizar un trabajo interdisciplinario de manera coordinada puede tener un impacto mayor y posiblemente más rápido para los pacientes que cuando cada especialista trabaja de manera aislada.