Share |
 
INICIO - CONTACTO - [PSICOIDEAS] - RECURSOS - EXPERIENCIA - SERVICIOS - CURSOS - ENLACES - PREGUNTAS



Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


¿Con qué lentes has estado mirando el mundo?

Boletin # 91

El motor y también uno de nuestros más grandes limitantes en la vida son nuestras creencias y las concomitantes emociones y sentimientos que se derivan de ellas. Nuestra manera de interpretar los eventos que nos ocurren, el respaldo u oposición que reciban de los demás nuestras interpretaciones, el número de veces que en la vida ante situaciones semejantes damos la misma interpretación y “encontramos pruebas” (datos de que tenemos razón, de que “es correcto lo que pensamos”) la va haciendo más fuerte y profunda en nuestro sistema de creencias.

Nuestro sistema de creencias es el conjunto de supuestos que aceptamos como “verdaderos” y que se vuelven las premisas desde las que sacamos nuestras conclusiones acerca del mundo y lo ocurre en él. Son los lentes con los que miramos el mundo.

Nuestro sistemas de creencias,  cuando incluye en él la conciencia de que solo es eso; un sistema de creencias, no necesariamente “la verdad absoluta” ni la única manera de ver las cosas, nos invita a experimentar generalmente, emociones más positivas y permite que tengamos más posibilidades al momento de tener que enfrentar alguno de los muchos conflictos y adversidades que normalmente tenemos. Cuando nos sentimos tristes o preocupados por alguna idea y conseguimos mirarla y revisarla recordando que es solo eso: “una idea”, ni la única ni la mejor necesariamente, las limitaciones que ésta podría imponernos se disipan, se pierden al poner en perspectiva aquello  por lo que nos sentíamos preocupados. No hay nada más peligroso como una idea cuando es la única.

La vida puede ser tan buena o tan mala como nosotros la miremos. Los lentes a través de los cuales la observamos moldean la imagen que de ella obtenemos. Muchas veces tenemos esos lentes (nuestras creencias, cultura, valores, estados de ánimo, etc ) tan impregnados a nuestros ojos que llegamos a no distinguirlos de ellos. Sin embargo, si lo están. Poder alejarse aunque sea momentáneamente de estos lentes, recordar que son solo eso: lentes, nos ofrece una perspectiva distinta. Hacer esto puede hacer una gran diferencia en nuestro bienestar, no sólo psicológico sino también físico, como las más recientes investigaciones sobre estos tópicos arrojan (Veenhoven,2008; Aspinwall y Tedeschi, 2010; Diener y Chan, 2011).

Una práctica propuesta por Martin Seligman para tomar conciencia de cuales suelen ser nuestras tendencias habituales de interpretar la adversidad es llevar un diario donde registremos qué nos decimos a nosotros mismos, cuáles son nuestras ideas acerca de la adversidad que acaba de ocurrirnos. Nuestras ideas y pensamientos suelen transformarse rápidamente en creencias, “verdades incuestionables”, si no estamos conscientes de que son sólo una manera de ver e interpretar los hechos.

Nuestras creencias afectan la forma como nos sentimos y la manera como reaccionaremos ante la situación adversa. Si pensamos que el problema que enfrentamos, tiene solución, probablemente eso nos invitará a tener esperanza, sentirnos mejor y lanzarnos a buscarla. Si, por el contrario, creemos que es inútil lo que hagamos y que lo que sea que nos haya ocurrido ya no tiene remedio, nos sentiremos no sólo tristes y desilusionados, sino además experimentaremos mucho estrés con los concomitantes físicos dañinos para nuestra salud  y tendremos muy pocos deseos de hacer algo al respecto.

 Identificar nuestra manera de interpretar las adversidades, es el primer paso para empezar a cambiarlas.

Si al hacer este ejercicio descubrimos que tendemos a mirar las cosas con los lentes del pesimismo, podemos, al reconocer esto, empezar a no dejarnos engañar por los pensamientos negativos que nos surjan. Podemos disputarlos, buscando excepciones a la interpretación que estamos dando, argumentos en contra, visiones alternativas que nos ayuden a ver las cosas de otra manera. También podemos solo reconocerlos y dejarlos estar, sin luchar contra ellos ya que “lo que se resiste muchas veces persiste”. Simplemente dejarlos pasar sin engancharnos. Practicar la meditación puede ser muy útil en estos casos.

Por otro lado, asimismo podemos llevar nuestra atención hacia otras cosas no solo distintas a la que vemos como “una adversidad que nos angustia” sino enfocarnos en las cosas positivas que ya tenemos. Esto nos ayudará también  a salirnos del círculo de los pensamientos negativos en que nos habíamos quedado atrapados. Recordar que “en lo que nos enfoquemos se agrandará” y, con esta idea en mente cuestionarnos: ¿Qué quiero que se agrande en mi vida?

Aunque tal vez no sea muy fácil, tenemos la posibilidad de cambiar los lentes con los que hemos estado mirando las cosas. Ya hay los conocimientos y herramientas psicológicas para lograr hacerlo. De nosotros depende, comprometernos a hacer lo necesario, buscar ayuda, si la requiriéramos, para tomar las riendas de nuestro bienestar.

 

 

E-Mail:
Suscripcion Desuscripcion
E-Mail: