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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Campos de Diamantes

Boletin # 80
Basada en la historia del Dr Russell H. Conwell
Un campesino que vivía contento en su granja en el Africa, un día recibió la visita de un extranjero que venía a este continente buscando minas de diamantes para explotar y hacerse rico. Tenía poco tiempo que el continente africano había sido reconocido como “un lugar rico en diamantes” y él quería ser de los pioneros encontrando minas de estas piedras preciosas. Después de escuchar su interesante relato, plagado de historias de éxito en esta empresa, el campesino se llenó de entusiasmo también. Dejó de sentirse satisfecho con lo que tenía. Se despertó su ambición y vendió su granja. Con el dinero que recibió emprendió su búsqueda por distintos lugares del continente de las codiciadas piedras. Viajó por muchos y apartados lugares. Financió y protagonizó innumerables y fallidas excavaciones. Finalmente, el dinero se le agotó y, arruinado, decidió regresar a su lugar de origen. 
Como ya no tenía recursos, decidió pedirle a la persona que le había comprado su granja, le diera la oportunidad de quedarse ahí un tiempo en lo que veía dónde y cómo sobrevivir. 
Estando ahí, un día volvió a pasar el viajero que le había contado los relatos de las minas de diamantes. En su breve estancia en la granja, el viajero notó la presencia de una extraña piedra en forma de huevo que alguien había dejado encima de una mesa. La tomó entre sus manos, la examinó cuidadosamente y lanzó una exclamación preguntando en dónde la habían encontrado. El nuevo dueño de la granja le dijo que la había recogido el día anterior en un paraje de su propiedad.” De hecho, le dijo, toda la granja está llena de piedras como ésta.” 
El viajero les explicó que aquella piedra era en realidad un diamante en bruto, el más grande que él había visto. El antiguo dueño de la granja rompió entonces en llanto. Todo el tiempo había estado parado encima de la mina que con tanto anhelo y entusiasmo había salido a buscar.
Como el campesino de esta historia muchísimas veces ya tenemos lo que deseamos, pero no nos damos cuenta. Menospreciamos lo que tenemos, nos deshacemos de él, pensamos que así podremos encontrar lo que queremos y no  vemos que quizás se encuentra ya ante nuestros ciegos ojos.
A veces cuando tenemos demasiado cerca nuestros recursos, no los vemos. A veces el último lugar donde buscamos es el primero donde debíamos empezar. ¿En dónde están tus campos de diamantes? ¿Tal vez estén ya en tu propio patio?

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