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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Encontrando fortalezas

Boletin # 77

Nuestras fortalezas son aquellas cualidades a las que les debemos la mayor parte de nuestros logros y éxitos. Son aquellos rasgos por los que somos reconocidos y  muchas veces, admirados por los demás. 

Cuando realizamos alguna actividad en la que desplegamos alguna de nuestras fortalezas, se nota la energía, el entusiasmo y el compromiso con los que la realizamos. En esas situaciones, entramos a lo que se conoce como estados de flujo o “flow”. Cuando fluimos, nos absorbemos en lo que estamos haciendo, enfocamos 100% de nuestra atención en realizarlo y es tanta nuestra concentración, que perdemos la noción del tiempo.

Aprender a reconocer las fortalezas, propias y las de los demás, es muy importante para lograr nuestro más alto desarrollo y ayudar a los demás a alcanzar lo mejor de sí mismos. Si somos gerentes, reclutadores, maestros, coaches, terapeutas o padres de familia necesitamos ser capaces de identificar cuáles son los aspectos más fuertes de nuestros subalternos, contratados, educandos, pacientes o hijos para ayudarlos a estimularlas hasta lo máximo.

Una de las primeras cosas que tenemos que hacer para aprender a identificar fortalezas es familiarizarnos con ellas, conocerlas y desarrollar un vocabulario para nombrarlas. Cambiar nuestra manera de mirar ciertas actitudes y conductas en nosotros mismos y en los demás, de manera que al reformularlas de una manera más positiva, seamos capaces de utilizarlas más constructivamente. Cuando renombramos positivamente ciertas actitudes y conductas podemos hacer de ellas recursos. Aún aquellas que en algún momento parecieron defectos o problemas.

También es importante cuando buscamos fortalezas, estar pendiente de ciertos datos no verbales que suelen aparecer en las personas cuando hablamos o desplegamos alguna de ellas. Prestar atención a la rapidez  y fluidez al hablar, que suele aumentar, al cambio en el tono y volumen de la voz, que generalmente son más altos. Fijarse como suele aumentar el número de metáforas que se usa al comunicarse. Notar la postura, que generalmente es más derecha y erguida. Un aumento en los gestos que se hacen con las manos. La expresión de los ojos, que se abren más grandes y  las cejas, que se alzan y la expresión facial, que se ve  más alegre y sonriente. Cuando encontramos estas características en nosotros mismos o en alguien más, muy probablemente hemos topado con alguna fortaleza.

Otra forma de encontrar fortalezas puede ser investigando sobre la vida de las personas. Explorando su pasado. Haciendo preguntas sobre  las experiencias vividas en las que sintieron más satisfechos con los resultados obtenidos y-o en las que fueron felicitados y reconocidos por los demás. O, investigando en su presente. Preguntando cuáles son actualmente sus mayores éxitos o sobre de los logros que los entusiasman mas o de los que se sienten más satisfechos. Y por último, también explorando sus sueños y expectativas para el futuro.  Algunos ejemplos de preguntas que pueden hacerse son: ¿Cuáles son algunas cosas de tu pasado de las que te sientes orgulloso?¿Qué es lo que más te gusta de ti mismo?¿Qué te entusiasma actualmente? ¿Qué esperas con ansias  del futuro? 

El desarrollo se construye con lo que tenemos, no con lo que nos falta. Sin embargo, a partir de lo que tenemos podremos lograr lo que nos falta. Así, saber identificar cuáles son los recursos y fortalezas con los que se cuenta, es un paso clave en cualquier proceso crecimiento.


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