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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


¿Hacia donde necesitamos crecer las mujeres?

Boletin # 76

Aun cuando lacondición femenina, según los resultados de la IX Conferencia Regional sobre laMujer de América Latina y el Caribe, parece haber mejorado notablemente enalgunos aspectos, como son los de orden legal, donde se han promulgado mas leyes de protección a la mujer. Enotros, como son las costumbres sociales, parece avanzar muy lentamente.

Es verdaderamentealarmante enterarse por estadísticas comprobables, que una gran proporción dela población femenina sigue  viviendobajo duras condiciones de pobreza. Aun en los medios socioeconómicos masfavorecidos las mujeres podemos encontrarnos con un limitado acceso a losrecursos económicos que, se supone, son patrimonio de la familia.Contrariamente a lo que desde fuera pudiera uno pensar, al escuchar historias  de bonanza económica en una determinadafamilia o pareja, muchas mujeres no comparten de manera equitativa los recursosque supuestamente ambos tienen. Son pobres rodeadas de riqueza. Ni quédecir de las que viven en ambientes socioeconómicos mas bajos. Su situación esaun peor.

Ante esta situación ,tal vez podamos empezar a pensar que es el momento de  revisar algunas de las ideas que“normalmente”,  suelen inculcarse a lasniñas pensando que “será lo mejor para su futuro”. Tal vez muchas de nosotraspodamos recordar haber oído mencionar algunas bien intencionadas historias quesugerían que la manera como “una mujer pudiera sentirse protegida yasegurar su futuro  era a través delmatrimonio”. Encontrando a un buen hombre que la quiera y esperando que éste lamantenga y cuide  hasta que “la muertelos separe”.

Tristemente nosencontramos día a día que, en muchas ocasiones estas historias no terminan asípor diferentes motivos. Muchas mujeres, jóvenes o maduras, abandonaron suscarreras profesionales, renunciaron a tener un ingreso propio, para dedicarsepor entero al cuidado de la familia. Sin embargo, al paso del tiempo, les hatocado descubrir dolorosamente  que enrealidad no tienen la protección y seguridad que anhelaban. En ocasiones se hanencontrado solas después de muchos años o tal vez nunca, haber sabido proveersea si mismas la independencia económica que ahora necesitan desesperadamente. Enestas circunstancias, la angustia  de nosaber qué hacer puede apoderarse de ellas y la sensación de impotencia yfrustración puede hacerlas presas fáciles de la depresión,

A pesar de que estepanorama puede parecer sombrío,  hayalgunas cosas que pudiéramos empezar a cambiar recordando estas historias  de dependencia y desvalimiento queinconcientemente o con muy buena intención, solemos escuchar y contarnos las mujeres, como parte de nuestracultura.  Se me ocurre pensar ¿Quépasaría si empezáramos a contarnos historias distintas? Historias de esfuerzo,de lucha que inviten a tomar las riendas de la propia vida ¿Cómo podría empezara cambiar  nuestra actitud y calidad devida  cuando mas que contarnos historiasde dependencia, que van desde  cuentoscomo “La cenicienta” hasta comentarios informales de sobremesa, empecemos acontar historias de responsabilidad de uno mismo? ¿Cómo podríamos lasgeneraciones mayores, con mas experiencia de vida, ayudar a modificar laactitud de nuestras hijas o hermanas menores hablándoles de la importancia quepara la construcción de una sana autoestima tiene el sentirse eficaz yresponsable de si mismo?  Aunado a estome pregunto ¿Qué pasaría si se establecieran mas programas educativos quecapacitaran a las mujeres que lo requirieran, para iniciar un pequeño negocioque les ayudara a empezar a labrarse una independencia económica? Muchasmujeres cuentan  con habilidades paraempezar una actividad productiva, Cocinan muy bien, hacen panes, pintan ocuentan con algún otro conocimiento con el, que pudieran desarrollar un pequeñonegocio. Sin embargo, muchas veces no se atreven a hacerlo o fracasan porque notienen los conocimientos necesarios para organizarlo, promoverlo e ir haciendode el cada vez una fuente de ingreso con el que pudieran sostenerse.

Los problemas deequidad de genero resultan muy complejos y difíciles de resolver desde una solaperspectiva. Tampoco puede dárseles una única solución que los desaparezcarápidamente. Sin embargo, los pasos que se vayan dando en la dirección deenfrentarlos irán haciendo, poco a poco, una diferencia y nos llevaranpaulatinamente hacia una sociedad mas justa y que ofrezca mas oportunidadespara todos sus miembros.

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