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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Abriendo los ojos

Boletin # 71
Un día abrió los ojos y se dio cuenta de que realmente ¡Había despertado! De pronto descubría que habían pasado ya muchos años ¿Cuántos? ¿Diez? ¿Quince? Tal vez más, desde la última vez que se había preguntado qué quería de su vida, hacia dónde quería dirigirse en el futuro o qué buscaba. Había estado viviendo “en automático”, dejándose llevar simplemente por la inercia y evitando tomar riesgos que sabía que le harían crecer, pero que temía mucho intentar. ¿Y si fracasaba? ¿Y si no salía todo perfecto a la primera? ¿Qué diría su familia? ¿Sus amigos y conocidos? ¿Se burlaría la gente de su fallido intento de ir tras sus sueños? “Mejor quedarse con la duda”, “mejor seguir protegido en ese espacio reducido en que se había quedado estancado, pero tranquilo”, “al fin y al cabo, podría intentar algo al respecto el próximo mes, el próximo año, más adelante”. 
¡Si algo le sobraba, era el tiempo! Pensaba entonces.
Sin embargo, ese día era su cumpleaños y por alguna razón le pesaba como no le había pesado ninguno ¿Sería el cambio de década? O tal vez las incipientes arrugas que aparecían en el entorno de sus ojos al gesticular. O las entradas profundas que empezaban a hacer más amplia su frente. Parecía que mientras su pelo se retraía, su madurez avanzara. 
Ahora sí. Estaba decidido. Ahora quería por fin atreverse a crecer y llegar a lo mejor de sí mismo, pero ¿Dónde estaba eso? ¿Cómo salir y moverse cuando no se sabe el rumbo?
Las dudas ensombrecieron su rostro y trató de hacer lo de siempre: bloquear estas ideas, distraerse en otras cosas, no pensar. En otras muchas ocasiones, algunas de estas estrategias habían funcionado. Cubriendo sus inquietudes con reuniones, fiestas, internet y demás entretenimientos, había conseguido en el pasado mantener dormida su alma… Sin embargo, en esta ocasión todo fue inútil. Había traspasado el umbral de no-retorno y el único camino posible era hacia adelante.
Tumbado en su cama vinieron a su mente a borbotones muchísimos recuerdos. Su escuela primaria, su equipo de futbol, su grupo de amigos del básquet y la natación. Como una película pudo verse en una tarde soleada sentado en el césped platicando con sus compañeros, niños todos, de algunas de las cosas que querían para su futuro. Uno soñaba que dirigía un gran negocio, como su papá. Otro quería llegar a las grandes ligas de básquet en EU y triunfar como jugador profesional. El hablaba de su pasión por la política y la economía, quería ser presidente y mejorar las cosas en este país.  ¿Cómo pudo haberlo olvidado todos estos años? ¿Cómo se desconectó sin darse cuenta, de las cosas que realmente le entusiasmaban? ¿En qué punto del camino se había perdido? Ya nada de eso realmente importaba. Importaba que al fin se había reencontrado y que había empezado a retomar su camino…

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