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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


La habitación de los 1000 demonios

Boletin # 63
En todas las culturas se habla de una serie de peripecias, aventuras y ritos de pasaje que los protagonistas, simples mortales, suelen pasar antes de transformarse en verdaderos héroes y heroínas de sus gestas heroicas. Mediante estas grandes  hazañas,  consiguen conquistar peligrosos enemigos y liberarse de dolorosos y temidos yugos y ataduras. 
Del mismo modo, para avanzar al siguiente nivel de nuestra evolución es necesario superar nuevos retos, levantarse de los golpes de la vida y salir de las duras experiencias en las que hemos estado  sumergidos. Cuando conseguimos salir adelante de alguna o varias de estas vivencias sacando aprendizaje, podemos volverlas verdaderas experiencias transformativas.  De este modo, todos podemos ser héroes o heroínas en la búsqueda de lograr lo mejor de nosotros mismos.  
En su libro “Do one thing different” Bill O´Hanlon  cuenta una historia que viene muy al caso. Se trata de “La habitación de los 1000 demonios”, que dice más o menos así: Una vez cada cien años, en un monasterio en el antiguo Tíbet,  se celebraba una ceremonia en la que los monjes que deseaban alcanzar la Iluminación debían participar. Consistía en un rito aparentemente muy sencillo.  Los aspirantes a ser Iluminados tenían que entrar a la llamada “habitación de los 1000 demonios”, atravesarla y salir por la puerta que estaba en el otro extremo. Esto es todo lo que tenían que hacer para alcanzar la iluminación. Sin embargo, cuando alguien se decidía a entrar en ella, detrás de él, la puerta se cerraba quedando sin manija ni posibilidad de dar marcha atrás. Si quería salir de ahí, solo había un camino y éste era hacia adelante. Debía atravesar la habitación, abrir la puerta que se encontraba en el otro extremo y salir así libre e iluminado.
Sin embargo, algo que hacía dudar a muchos de lanzarse a esta  aventura  es que, cuando empezaban a avanzar por la misteriosa sala para llegar al otro lado, a su paso empezaban a aparecérseles las imágenes de las situaciones que más miedo les inspiraban. Así, si lo que más temían eran las serpientes, ¿Qué se les iba a aparecer en esos momentos? Las imágenes de las serpientes más horrendas y venenosas amenazando con atacarlos. Si lo que más temían eran los precipicios, ¿Qué es lo que se les aparecía a su paso? Los precipicios más profundos y peligrosos en los que parecerían estar a punto de caer. Ninguna de estas imágenes era verdadera. En realidad, todas eran fantasías terroríficas creadas por su mente y su temor.
Muchos empezaban a avanzar tratando de convencerse de que en realidad no podían lastimarle o hacerle daño. Sin embargo, en algún momento cedían a la duda, se paralizaban con la intensidad del temor que les producían y se quedaban congelados en distintas partes del camino hacia la Iluminación.  
Para ayudar a los que valientemente se atrevían a ser Iluminados, dos cosas se les decía: la primera era que, “no importa lo que veas, lo que escuches o lo que creas sentir, recuerda que no es real, es solo producto de tu mente angustiada” y la segunda, “no importa lo que pase, sigue moviéndote hacia adelante”. Al seguir moviéndose hacia adelante al ritmo que pudieran, en algún momento llegarían hacia la otra puerta, la abrirían y saldrían libres e Iluminados. 
Las personas muchas veces somos como los monjes de esta historia. Se nos presentan las oportunidades de dar un paso hacia adelante, de hacer algo que sabemos que será un parte aguas positivo en nuestras vidas y, sin embargo, dudamos en avanzar. O, empezamos a movernos en el camino y nos quedamos atorados con las  imágenes aterradoras que construimos con pensamientos como: “y si no salen las cosas como yo espero”, “y si dejo esto y luego no puedo encontrar alguna otra cosas mejor”, “y si no soy tan bueno como pensaba y fracaso” y demás fantasías negativas con las que solemos confundirnos, asustarnos y quedarnos paralizados.
 Se nos olvida que los pensamientos negativos son solo eso, pensamientos negativos, no son la realidad. Perdemos de vista que es importante seguir moviéndonos, avanzando, no importa cuántos trucos nuestra mente pueda intentar. 
Aquellos que consiguen enfrentar con valentía y decisión sus propios demonios. Aquellos que mantienen el foco en lo que quieren, perseveran en alcanzarlo y entienden que las dudas y temores son parte y signo de que están moviéndose hacia donde quieren llegar, logran la Iluminación de vencerse a sí mismos y  evolucionar hacia un nivel superior en su desarrollo.
 Tal vez estés atravesando ahora por uno de estos momentos en tu vida. Entonces, piensa y reflexiona:   ¿Cuál es el desafío que en este momento sabes que tendrías que enfrentar para avanzar? ¿Qué demonios temes que puedan aparecer en tu camino? ¿Qué crees que podrían hacer o decirte para asustarte? ¿Cómo podrías recordar seguir avanzando sin dejarte engañar?
No hay gesta heroica sin batallas. No hay héroes sin villanos por vencer. Los únicos que pierden, son los que no lo intentan. Sigue moviéndote escribiendo la historia de tus victorias.
 Miedos vencidos, son cadenas rotas, tiranías derrocadas, puertas abiertas hacia lo mejor de ti.
Recuerda también, puedes decidir posponer una vez más, enfrentar lo que sabes que es necesario. Puedes hacerlo. Al fin y al cabo probablemente más adelante tendrás otra oportunidad. La puerta hacia la Iluminación volverá a abrirse en el futuro.  Solo tendrás que esperar unos cien años más…
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