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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Cuando demasiado es demasiado

Boletin # 61
Tomamos decisiones clave en la vida en ciertas etapas y momentos y no somos conscientes de cómo estas decisiones pueden llegar a impactarnos durante años o incluso, a veces para el resto de nuestra existencia.  En el transcurso de toda la vida adulta, pero especialmente, en la juventud, entre los 18 y los 35 años, en nuestra cultura se espera que comencemos a tomar las riendas de la propia vida, a tomar decisiones importantes por nosotros mismos. Se espera que decidamos cosas como: si queremos estudiar una carrera profesional o no; si queremos tener una pareja para compartir la vida o no; cuando decidimos vivir en pareja, si escogemos que será con esta o aquella persona; si vamos a emplearnos en alguna empresa y empezar una carrera como empleados o nos lanzaremos a iniciar nuestros propios negocios; si nos independizaremos o seguiremos viviendo en la casa familiar, etc. Estas y otras  decisiones clave  marcarán el camino que seguiremos durante mucho tiempo y las expectativas y creencias que construiremos sobre cómo creemos que es la vida y lo que se supone que deberemos vivir en la nuestra. 
Aunque  estas decisiones podrían revertirse en cualquier momento, sobre todo si se busca ayuda profesional para hacerlo, a veces puede tomar muchísimo tiempo para que las personas consideren siquiera la posibilidad de tomar otro camino,  darse la vuelta y cambiar de rumbo.  Se necesita que el costo de las consecuencias de las decisiones que han tomado llegue ya a “ser demasiado”. Cuando se siente que “demasiado es realmente demasiado” muchas personas dicen ahora sí, “basta!” y se deciden a cambiar.
Sin embargo, algunas de las cosas que más  dificultan enmendar lo que en algún momento pensamos que era lo que  queríamos y luego ya no,  es el miedo y la inercia. La tendencia a simplemente seguir en la misma senda que aunque insatisfactoria por lo menos creemos que tiene la ventaja de ser conocida. El miedo a lo incierto, el temor a experimentar y probar nuevas experiencias a  conocer nuevas opciones  puede paralizarnos en puntos muertos en la vida. Así, nos quedamos asustados por años. Paralizados y a disgusto, pero al menos “seguros”.
En esas circunstancias, algo crucial para salir de la trampa en la que nos hemos atorado, seria aprender a vivir con un cierto grado de inseguridad.
 De todas maneras, es  como hemos estado viviendo y seguimos haciéndolo sin tomar conciencia de ello.
La sensación de aparente “seguridad” en la que las personas podemos acomodarnos puede ser fácilmente cuestionada si reflexionamos un poco al respecto. Por ejemplo: “¿Qué nos garantiza que porque nos quedemos en la relación insatisfactoria en la que ahora estamos, aguantando y tolerando muchas cosas que nos lastiman y disgustan, la otra persona también lo hará?” “¿Por qué suponemos que si nosotros no somos felices con nuestra pareja, ella o él si lo será con nosotros?” O, en otros aspectos, “¿Quién nos asegura que porque hagamos bien nuestro trabajo como empleados la empresa en donde estamos siempre nos conservará?”  “Si vinieran problemas en la economía y hubiera que hacer recortes ¿Quién puede tener la certeza de que a él o a ella no le tocará?” “¿Quién puede saber si lo que ha hecho exitoso su negocio ahora será lo mismo de lo que dependerá su éxito en el futuro?” Las cosas cambian, las circunstancias varían y nosotros necesitamos hacerlo también junto con ellas.  Como bien decían los antiguos griegos. “lo único constante es el cambio”. En esas condiciones, lo más útil y sano es aprender a vivir con él, no tratar de impedir que pase. Eso no va a ocurrir.
 Entender que la vida es una constante transición y tomar conciencia de lo que estamos viviendo en esta etapa y las decisiones importantes que tendremos que tomar así como sus implicaciones para el futuro. 
Dejar de vivir colgados de la falacia de certeza que nos habíamos construido  y abrazar con esperanza y optimismo la incertidumbre. 
Cuando demasiado se ha vuelto demasiado, es el momento de aprovechar este empuje y, aceptando el miedo como parte del cambio que ya estamos empezando, lanzarse a lo nuevo, lo desconocido, lo añorado y a la vez, en ocasiones también, temido.
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