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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Al toro por los cuernos

Boletin # 57

El primer paso para resolver un problema es reconocer que se tiene uno. Muchas personas se quedan atoradas precisamente en este punto: en la negación.  Evitan pensar y reconocer que tienen un problema y que necesitan solucionarlo.
Entonces, cuando aquello que les preocupa y que saben que tienen que  atender les parece demasiado grande o difícil de solucionar, tienden a bloquearlo de su mente. Se mienten a ellos mismos y a los demás. “No pasa nada”, “todo está en orden” y muchas otras frases más con las que cierran los ojos a la realidad y se autoengañan.  Lo que hace aun más grave la situación.
 Tratan de distraerse, de llevar una agenda muy cargada con muchas ocupaciones y compromisos que los  ocupen.  Pretenden  evitar la angustia de saber que tienen algo importante que atender, que el tiempo está pasando aumentando así la urgencia de hacer frente a las cosas y, sin embargo, no lo están haciendo.
Paradójicamente, el alivio momentáneo que les da el evitar pensar en resolver o tratar de resolver su pendiente, contribuye a incrementar cada vez más su ansiedad y preocupación porque al paso del tiempo la situación se vuelve más urgente de ser atendida. 
Dejar las cosas para después, evitar hablar del asunto, atontarse con una vida  muy agitada, todas son estrategias que tienen en común que  quien las usa, obtiene como resultado el alivio inmediato, pero temporal, de reconocer  que se tiene un problema y que es preciso enfrentarlo.
“Hay que tomar al toro por los cuernos”, como dice el dicho popular. Dejar de torearlo, hacer como que no existe o como que no se lo ve venir amenazante corriendo hacia nosotros. Si se cierran los ojos cuando el animal emprende su furiosa carrera  para darnos una embestida, esto no evitara que efectivamente nos impacte con todas sus fuerzas y salgamos severamente lastimados. Solo se estaría tratando de “tapar el sol con un dedo”, evitando ver que viene, que cada vez se acerca más y que su choque contra nosotros, si no hacemos algo para protegernos y hacernos a un lado, podría incluso llegar a ser  fatal.
 Decirse la verdad a uno mismo, reconocer las situaciones difíciles que se están viviendo, puede ser el primer paso también para empezar a identificar los recursos y oportunidades con que se cuenta para superarlas.  Por grande que sea el problema, cuando se le reconoce sinceramente, ya se ha empezado  a dar los primeros pasos hacia su solución. Finalmente, hay que recordar que:“La verdad nos hará libres”.
 

 

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