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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Abrazando el dolor

Boletin # 47

Nos perdemos muchas veces de experiencias positivas que podrían enriquecernos, hacernos crecer y madurar, por el temor tan grande que tenemos de que algo no saliera como esperábamos y nos sintieramos lastimados.
Rechazamos una oportunidad de desarrollarnos en nuestra carrera.

No nos decidimos a intentar tener una relación con alguien que nos gusta.

Evitamos acercarnos a conocer gente nueva.

No aceptamos dejar el trabajo que ya no nos satisface, pero  en el que nos sentimos seguros.
Evitando el dolor, dejamos que el miedo gobierne nuestras vidas y nos quedamos paralizados. Escondiéndonos de las posibilidades que se nos ofrecen.

Nos decimos  a nosotros mismos  cosas como: “mañana si lo hago”, o “el próximo mes” o ”la siguiente oportunidad” y así, posponiendo, se nos pasa el tiempo. 
Postergar el momento de tomar las oportunidades que nos surgen en la vida  nos da cierta tranquilidad falsa a corto plazo. No tenemos que intentar nada nuevo, no tenemos que esforzarnos,  no corremos riesgos de fracasar o, más amenazante tal vez, de tener éxito y tener que ir más lejos aún.
Posponiendo, simplemente seguiremos haciendo lo mismo… Después podremos descubrir el alto costo que hacer esto  está teniendo en nuestra seguridad y confianza.
Desconocemos muchas veces que detrás de un gran éxito, hubo antes una larga serie de intentos fallidos. Tenemos la fantasía de que la gente que logra lo que se propone, lo consigue fácil, a la primera, sin mucho esfuerzo, sin dolor. La historia, sin embargo, está llena de ejemplos que contradicen estas ideas; Ulises en la Odisea, tiene que pasar por muchas aventuras difíciles, algunas dolorosas, antes de poder regresar a su casa con su familia. Demóstenes, el destacado orador griego, practicó con gran esfuerzo horas de ejercicios para superar los defectos de su dicción y poder dar con brillantez y claridad sus famosos discursos. Thomas Alva Edison probó con mas de 6000 plantas antes de encontrar aquella con la que pudo inventar la lámpara con filamento incandescente. Steve Jobs, creador de la Apple, tuvo que ser rechazado en la universidad, fracasar en la creación de varios negocios antes de poder tener éxito con su emporio de computadoras.
El que no arriesga, no gana y en realidad, los únicos de los que se puede decir que fracasan son de aquellos que nunca lo intentan.
 La lucha, el esfuerzo, el dolor que para alcanzar algún objetivo tenemos que vivir, puede hacernos disfrutar más y  aumentar el valor del momento de alcanzarlo.
Santa Teresa de Avila lo expresa hermosamente en este poema:
“Si para recobrar lo recobrado
tuve que haber perdido lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado.
 
Si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido
tengo por bien llorado lo llorado.
 
Porque después de todo he comprendido
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido
porque después de todo he comprobado
que lo que tiene el árbol de florido
vive de lo que tiene sepultado.”


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