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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


El vagabundo y el viajero

Boletin # 32
Un día soleado y polvoriento, dos caminantes se encontraron en un cruce de caminos.
Los dos parecían venir de largas y pesadas jornadas de viaje. Sin embargo, uno de ellos se veía  con mucha energía, a pesar del cansancio que delataba su rostro. El otro en cambio, se veía francamente exhausto,  casi arrastraba cada uno de sus lentos movimientos. El primero entonces, acercándose al segundo, le preguntó: “¿A donde te diriges? ¿Cómo es que estas en este camino?” Este le respondió: “Un día pensé que era el momento de viajar, cogí mis cosas y empecé a andar. Vi este camino y lo tomé porque fue el primero que apareció ante mí cuando salí de mi casa  hace ya varios meses.
He pasado por hermosos paisajes y peligrosas cumbres, me he perdido y he andado en círculos por el bosque sin darme cuenta. He disfrutado algunos momentos, pero me siento asustado porque, ya no se como regresar a casa, tampoco veo claro hacia qué otro lugar quiero dirigirme…y el invierno se acerca”. “Y ¿tu?”- cuestionó entonces el interpelado. “Yo, escuché que existe un hermoso y fértil valle unos kilómetros delante de aquellas montañas. Quiero llegar ahí, establecerme y comenzar una granja en la que críe animales y cultive hortalizas que pueda vender en los pueblos cercanos. Salí solo hace unos días de mi casa con un mapa y, según mis cálculos, para mañana o pasado debo de llegar al valle que estoy buscando”.
Inadvertidamente cerca de ellos, un anciano descansaba de su jornada y no pudo evitar escucharlos.
Pasaron los años después de este episodio y, una mañana llegó a tocar las puertas de una hermosa y próspera granja en medio de un fértil valle aquel mismo  anciano, mas anciano aún.
Al ver el rostro, de la persona que le abría identificó en él a uno de los caminantes de tiempo atrás y le pregunto “¿eres el dueño de esta granja?- “Ojalá”, replicó. “Llegué de casualidad hace muy poco y el dueño, que me reconoció como la persona con la que se topó hace tiempo en una encrucijada, me ha dado permiso de quedarme unos días y descansar. Después tendré que continuar mi camino  a ningún lado. Y, ¿sabes? ¡Ya estoy muy cansado!.”. El viejo le preguntó entonces “¿Alguna vez te has dado permiso de detenerte en tu jornada y preguntarte  a donde realmente quieres llegar? ¿Cómo seria ahora tu vida si te hubieras aclarado antes que has estado buscando? Nunca es demasiado tarde para averiguarlo”. –“¿Cómo? Dime tu, sabio anciano ¿Cómo puedo saber que es realmente lo que busco? – El anciano, suspiró y con suave voz le respondió: ¿Te has fijado de los lugares y personas con las que el tiempo pasa sin tu apenas percibirlo? ¿Has notado con que actividades tu corazón salta de alegría y todo tu ser parece cargarse de una intensa y agradable emoción? ¿Puedes mencionarme mas de diez experiencias  cuyo recuerdo piensas que llenaran de satisfacción y calor el invierno de tu vida?” A todas estas preguntas el atribulado vagabundo respondió “No”. “Pide a tu anfitrión que te deje quedarte un tiempo mas y busca dentro de ti estas respuestas. Cuando las tengas, dejaras de vagar perdido de un lado a otro. Te habrás convertido en un viajero camino a su destino”.
Cuantas veces vagabundeamos por la vida, sin encontrar nuestro destino porque no sabemos realmente lo que estamos buscando. 
¡ Como se acorta en cambio el viaje cuando en nuestra mente esta vivida y clara la imagen de lo que deseamos y en nuestro corazón, sabemos por que lo buscamos!    
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