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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


¿Estas siendo domesticado?

Boletin # 29

Cuentan los entendidos que las fieras salvajes acostumbradas a vivir en la selva luchando por sobrevivir, cuando tienen la desgracia de ser atrapadas para exhibirlas en algún zoológico, pasan un tiempo luchando por escaparse, tratando de romper las rejas o saltar los fosos que las mantienen en cautiverio. Aun recuerdan los aromas de su libertad y los añoran. Todavía conservan sus habilidades para cazar, tienen  el arrojo y la valentía de lanzarse a la lucha, la audacia para explorar caminos desconocidos dejándose perder y encontrarse de nuevo. Todavía, durante un tiempo conservan las virtudes de su salvajismo, las ventajas de su indomabilidad y el  gusto por el riesgo.
En esos momentos, si por algún azar del destino la salvaje fiera consiguiera romper sus barrotes, escapar de su jaula y regresar a  la jungla, todavía tendría la posibilidad de sobrevivir.
Tal vez se perderá un tiempo, padecerá su cuota de hambre y sed y la sorprenderán temporalmente los ataques de los otros animales que tras ella andan al acecho.  Sin embargo, si consigue superar exitosamente este duro re-entrenamiento, volverá a ser una fiera mas. Habrá vuelto a ser parte de la selva. Habrá recuperado su salvajismo.
Pocos son los animales salvajes en cautiverio que tienen esa suerte. Menos aun los que persisten lo suficiente hasta lograrlo. La gran mayoría solo sueña con eso, lo intenta durante un corto tiempo y después, escoge acomodarse en su triste, oscura y segura jaula. Entonces, para consolarse, empiezan a ver con mejores ojos, las ventajas que esta les ofrece: comida cada día sin ningún riesgo ni esfuerzo, protección y abrigo de su techo y paredes en todos los climas, incluso el invierno. Se sienten seguros, se sienten cómodos…y, sin embargo, la tristeza ronda por cada parte de sus ahora gordos y fofos cuerpos.
Tienen fácilmente mucho por lo que en sus días de selva, luchaban con tremendo esfuerzo. Tienen mucho y están intranquilos, insatisfechos. Se rindieron antes, lo intentaron poco y ahora, que ha pasado el tiempo, no recuerdan bien como solían hacerlo.
El olvido ha hecho estragos con sus antiguas y experimentadas habilidades de caceria, búsqueda, arrojo y supervivencia. Si las soltaran libres en la selva, morirían sin remedio en muy poco tiempo.  Añoran la selva, pero tienen miedo. Extrañan su libertad, pero tienen miedo. Desean volver  a correr el riesgo de perderse entre los árboles, pero tienen miedo. Han sido domesticadas, vencidas por el miedo..
¿Cuántos de nosotros, cual fieras salvajes, nos sentimos atrapados en la jaula de “un trabajo seguro”que ya no nos da retos?¿O vivimos estancados  en una relación que ya no nos llena, nos carcome por dentro, pero que es cómoda y nos conviene en algunos aspectos?, ¿O escogemos andar por caminos trazados  que nos aburren porque abrir brecha es mucho más difícil e incierto?  ¿Estamos quizás renunciando a nuestro salvajismo? ¿Cuánto tiempo mas podremos recordarlo si seguimos haciéndolo?

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