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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Tomando las riendas de la vida

Boletin # 27
Dejarse atender y cuidar por alguien mas suele ser una opción que no solo resulta cómoda para la persona que recibe las atenciones y cuidados, sino que además pareciera una hermosa muestra de amor y cariño. “Hago esto por ti, para que tu no tengas que molestarte en hacerlo”, “Te resuelvo aquello para que no tengas que pasar lo que yo para conseguirlo”. Frases como estas pueden resultar peligrosamente amables y atractivas. Recibir un poco de ayuda a nadie le cae mal, pero cuando esta es demasiada y en todo momento, más que resultar beneficiosa, perjudica.

Cada vez que alguien resuelve algo por nosotros, nos roba la oportunidad de aprender como se hace y limita nuestro aprendizaje y crecimiento. Nos resta  seguridad. Va construyendo poco apoco las paredes que limitaran nuestra vida y los  miedos que acortaran nuestra libertad.

Cuando no hemos aprendido como resolver por nosotros mismos nuestras elementales necesidades y deseos caemos irremediablemente en relaciones de enfermiza dependencia que nos debilitan y restan seguridad.

Hay gente que piensa: “Nomás me sienta seguro, voy a atreverme a hacer esto o aquello”, no saben que la seguridad ceba construyendo en el atreverse a hacer. No surge antes. Nos sentimos seguros de nosotros mismos porque nos hemos atrevido a dar ciertos pasos, hicimos cosas, fuimos más allá de nuestra zona de confort. Porque lo hicimos y nos dimos cuenta que pudimos, experimentamos seguridad, confianza en nosotros mismos. No al revés.

Cuando las personas empezamos a tomar las riendas de la propia vida, a veces por cuestiones del azar, a veces por convencimiento, solemos experimentar muchísimo temor al principio. Es normal.

Pensamos cosas como: ¿Y que voy a hacer si me pasa esto? ¿Cómo le haría si ocurriera esto otro? Nos asaltan mil dudas. Creemos que tenemos que tener todas las respuestas. Tememos mucho a equivocarnos. Así, el deseo de retroceder y no hacer lo que necesitamos se vuelve muy grande.

Hay gente que en esos momentos de decisión importante prefiere renunciar, rendirse al miedo que la incertidumbre les ofrece. Ceden su libertad al temor y al cabo de un tiempo se arrepienten cuando ven el costo tan alto que pagaron por sentirse seguros en un determinado momento.

Tomar las riendas de la vida implica riesgo. No sabemos aun, porque estamos en el proceso de aprenderlo, como enfrentar los problemas usuales que se viven cuando uno es el capitán que dirige el barco. Habíamos estado acostumbrados a ir cómodamente sentados en el asiento trasero, disfrutando la brisa, descansando. Pero también llegando muchas veces a destinos que no queríamos o atravesando por rutas que no eran nuestras preferidas.
     
Desde la comodidad del asiento trasero seria casi un milagro que la vida nos llevara hacia donde deseamos. Corremos el peligro enorme de perdernos de vivir nuestra propia vida. Construir nuestras rutas y sueños.
      
Un día cualquiera amanecer dándonos cuenta que aunque la travesía tal vez no haya sido tan mala, no era la nuestra.
   
Dirigir el timón no es tampoco garantía deque llegaremos a donde deseamos. Sin embargo, vale la pena hacerlo porque así por lo menos, tendremos la satisfacción de haber seguido nuestros caminos, luchado por mantenernos en nuestra jornada en medio de tormentas y vientos favorables.  Al paso del tiempo, tal vez lleguemos o no donde añorábamos. Nuestros esfuerzos seguramente nos habrán acercado más.
       
Finalmente, el haber vivido cada día en la jornada nos habrá llenado de alegrías y satisfacciones. Es esto y no solo el arribar a nuestro destino lo que nos hará felices.


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