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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


El Canto de las Sirenas

Boletin # 25
Cuenta Homero en “La Odisea”, que en una de las muchas aventuras que Ulises pasa en el camino de regreso a su casa después de la guerra de Troya, él y sus compañeros tienen que atravesar con su barco por aguas cercanas a la peligrosa “Isla de las Sirenas”. Ulises, habla con ellos y les previene  de no escuchar su hermosísimo canto, conocido en esa época por su belleza sin igual.

Sorprendidos sus hombres protestan y le preguntan la razón de tan extraña recomendación ¿Acaso no cree en la fascinación de su canto  y la fama de su enorme belleza?  Con un gesto serio, el héroe entonces les explica que él, no solo sabe y cree esas historias sino que, reconociendo su propia vulnerabilidad ante la situación, se atará al mástil de su barco con pesadas cuerdas y cubrirá sus oídos con cera para evitar que la mágica melodía haga sus efectos y lo enloquezca.

“Si llegara a exponerme a su canto, no seria mas fuerte que el mas pusilánime de los hombres. Como le ha pasado alas victimas anteriores, me arrojaría al agua y nadaría desesperado hacia los brazos de las hermosas sirenas que entonces darían cuenta de mi vida. Este ha sido el destino de los muchos desdichados que desoyeron la voz de la prudencia y la sensatez”.

 Unos cuantos marineros escucharon sus sabias advertencias. Pocos fueron los que, cuando aun estaban en control de su razón y voluntad, también se ataron para no ceder al impulso desenfrenado de sus instintos. Cuando su nave llegó al punto mas  cercano ala peligrosamente seductora isla y las bellísimas voces de las sirenas se empezaron a escuchar, con dolor e impotencia Ulises y sus prudentes compañeros miraron al resto de la tripulación saltar desesperados al mar y ahogarse entre las rabiosas olas tratando de llegar a la orilla o fallecer victimas de las bellas asesinas.

Ellos permanecieron atados inmóviles mientras su barco avanzaba pesadamente lejos de las sirenas y su canto mortal. Salvaron sus vidas y sortearon así esta peligrosa tentación que se ofrecía en su camino. Resistirse a lo feo y despreciable, es fácil. Cual quiera puede hacerlo...Pero resistirse a lo que resulta cautivadoramente encantador requiere mucho esfuerzo y sacrificio. Mas del que muchas veces estamos dispuestos a realizar. 

De igual manera que a los griegos de esta historia, la vida nos pone en el camino hermosísimas tentaciones ante las que, si sucumbiéramos, pondríamos en peligro o de plano perderíamos metas realmente valiosas o sueños largamente añorados.
Como Ulises y sus compañeros, cuando tenemos la sabiduría para reconocer que alguna de ellas se cruza en nuestra vida podemos tomar previsiones para resistirla. Amarrarnos al mástil de nuestros valores, cubrirnos con el escudo de nuestros sueños y metas  y salir airosos de ese desafío. 

¡No dejes lo que has querido toda la vida por lo que en un momento determinado de pronto deseas!

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