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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


El valor del miedo

Boletin # 16
El miedo es una emoción que surge de la anticipación de algún tipo de dolor,  una señal de posible peligro, pero también es un aviso de que estamos rebasando nuestros limites, atreviéndonos a ir mas allá de nuestra zona de confort y extendiendo nuestras capacidades y conocimientos mas allá de lo que hasta entonces habíamos intentado.

Mucha gente piensa que el miedo es una emoción negativa que hay que eliminar siempre porque nos paraliza y limita para hacer  cosas que nos gustaría realizar. Esto no es así en todos los casos.  Es importante clarificar cuales miedos es importante superar porque hacerlo nos llevará a un crecimiento personal y cuales no, porque podría ser dañino para la persona hacerlo ya que constituiría una verdadera amenaza a su integridad física o moral.


Por otro lado, hay quienes piensan que sentir miedo necesariamente tiene que implicar que no se puede avanzar mas y se quedan parados esperando que de alguna manera, tal vez mágica, este desaparezca para, solo entonces, seguir moviéndose en la vida. Suelen  pensar cosas como: “nada mas deje de sentir miedo de intentar esto, entonces empezare a hacerlo” y, como las cosas no funcionan así generalmente, sino que es precisamente el enfrentar aquello que se teme lo que disminuye y hace desaparecer paulatinamente la sensación de miedo, se quedan estancadas en su desarrollo.

Tal vez no se han dado cuenta de que el miedo es una experiencia  común en todos los seres humanos y que suele presentarse muchas veces como parte normal de los procesos de cambio y crecimiento que vivimos. Lo desconocido muchas veces provoca miedo precisamente por eso, porque no tenemos la seguridad de qué pasará si intentamos algo nuevo. Quisiéramos tener la seguridad de que el resultado de lo que sea que intentemos será positivo para nosotros y al no poder tenerla, muchas veces no lo intentamos. Este evitar o posponer enfrentarlo temido, aunque de momento nos tranquiliza, en realidad  aumenta nuestro miedo y merma nuestra seguridad.

Quizá hemos olvidado que, en la vida, segura solo tenemos la muerte y que del resto de las cosas que vivimos solo podemos tener probabilidades. Puede ser mas o menos probable que al hacer aquello que intentamos, las cosas resulten como quisiéramos, pero nunca podemos tener una seguridad absoluta de que efectivamente resultara así. 

Cuando aprendemos a vivir con cierto grado de incertidumbre en nuestras vidas, creamos conciencia de que podemos tomar las precauciones para que aquello que intentamos salga como deseamos, pero que a una sí esto puede no ocurrir y nos preparamos también hasta donde es posible, para eso.

Cuando además evaluamos previamente a intentar algo, si vale o no la pena tomar el riesgo de superar ese miedo, por el costo que podría implicar el que las cosas no ocurrieran como deseamos, podemos decidir mejor que acciones tomar o no, qué miedos vale la pena superar y cuales no.

Hay gente que no hace esta distinción, piensa que es importante perder casi  cualquier tipo de miedo y entonces se vuelven temerarios y se exponen innecesariamente a situaciones francamente peligrosas o antisociales solo para “probarse a si mismos que si pudieron”. Confunden así la temeridad con la valentía.

Hay miedos que es mejor conservar porque tienen un importante valor de protección. Miedos como el que podemos sentir de tener una aventura amorosa, de tomar algo que no es nuestro o  de probar alguna droga u otra sustancia que pudiera hacernos daño. Estos, es mejor respetarlos. Los otros, los que han estado obstaculizándonos para avanzar hacia nuestros legítimos sueños, esos, ¡solo hay que permitirse sentirlos y enfrentarlos de todas maneras!

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