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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Una buena razon oara cambiar

Boletin # 116
Las personas tendemos a seguir haciendo  las mismas cosas que hemos estado haciendo aún cuando nos demos cuenta que ya no nos funcionan del todo, que de hecho nos desgastan o hasta nos hacen mal. A veces nos quedamos en la inercia de” lo conocido”, “lo fácil”, “lo automático” que aunque por un lado nos pese, por otro nos evita lo que pensamos que podría generarnos la angustia de empezar a cambiar, de explorar otras posibilidades y abrirnos a lo novedoso, pero incierto aún. 
Es cierto, todo cambio en un principio puede amedrentarnos por lo incierto que las nuevas posibilidades pueden implicar. No estamos seguros de cómo sería intentar cosas nuevas y preferimos abrazarnos a lo antiguo y conocido, aunque desgastado y doloroso, que correr el riesgo de probar algo más.  Así, permanecemos atados a “la aparente seguridad” que nos da seguir haciendo lo mismo. Y digo “aparente” porque por más que pretendamos que las cosas no cambien, que permanezcan como han estado hasta ahora, las cosas están en constante evolución. No podemos no cambiar. El simple paso del tiempo y los concomitantes cambios biológicos que vienen con él ya son un factor suficiente para que, más pronto o más tarde, las cosas cambien. Envejecemos, los hijos crecen, los padres mueren, la vida sigue su imparable proceso.  
Muchas veces todo lo que necesitamos es una buena razón para cambiar. Para algunas personas ésta puede ser sólo asumir que “el cambio no solo es posible, sino inevitable” y que entonces es preferible reconocerlo y sumarse a él. Entonces identifican las tendencias hacia donde  van los cambios y modifican sus acciones en consecuencia.
 Otras personas necesitan visualizar los beneficios positivos que meter un cambio traerá a su vida. Se enfocan en las consecuencias positivas que su cambio traerá y de ahí toman la energía necesaria para comprometerse en el proceso que habrá que seguir. 
Otras más, tal vez la mayoría de nosotros, necesitamos “tocar fondo”, sentirnos acorralados, darnos cuenta de que el dolor de quedarnos haciendo lo mismo es mucho mayor que cualquier otra cosa que pudiéramos intentar. Cuando sentimos que ya hemos llegado a nuestro límite, cuando con miedo y angustia tal vez, vemos que no hay más camino que hacia adelante, que ahora sí necesitamos cambiar. Entonces, incluyendo todos nuestros temores, decidimos avanzar. No sabemos que traerá lo nuevo, pero, definitivamente, el solo hecho de ser diferente a lo que ahora vivimos nos traerá una nueva oportunidad. Enfocando nuestra mirada en las nuevas posibilidades que nos estamos abriendo, poco a poco un mejor camino se comenzará a clarificar.

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