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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Cultivando nuestro bienestar

Boletin # 115

El bienestar, la felicidad ha sido motivo de análisis y discusión a lo largo de la historia de la humanidad. Mucho se ha especulado al respecto y durante mucho tiempo solo teníamos “buenas ideas”.

Hoy, gracias a las investigaciones en Psicología Positiva, sabemos que el bienestar es el resultado de habernos acostumbrado a realizar una serie de prácticas que, cuando hemos conseguido llegar a interiorizar se vuelven automáticas y las realizamos como parte de nuestra rutina diaria.

Ya en el siglo IV AC,  el filosofo griego Aristóteles sostenía que “la virtud es el hábito bueno”. Es decir, que si éramos capaces de reconocer qué conductas eran buenas para nosotros, qué cosas, cuando las realizábamos consistentemente, nos traían resultados provechosos y nos esforzábamos por practicarlas hasta volverlas parte de nosotros mismos, de nuestra forma natural de ser, estaríamos creándonos buenos hábitos que, más pronto o más tarde, nos convertirían en personas llenas de virtudes y fortalezas.

Aun cuando durante siglos ha habido pensadores que han propuesto  diferentes conductas y actitudes que sería bueno cultivar para promover nuestro bienestar físico y emocional, es hasta hace relativamente poco tiempo que se ha podido encontrar el sustento científico que avale o descarte algunas de esas afirmaciones. Actualmente, la Psicología Positiva ha conseguido reunir suficiente evidencia científica para sostener por ejemplo, que mantener un cierto nivel de bienestar en nuestra vida puede requerir hacer un esfuerzo de nuestra parte. Un esfuerzo por disciplinarnos y crearnos una serie de buenos hábitos, como pueden ser: el hábito de  mantener un cierto nivel de actividad física, hacer ejercicio de preferencia aeróbico por lo menos 30 minutos tres o cuatro veces al día; practicar algún tipo de meditación (atención plena o mindfulness) al menos veinte minutos como parte de nuestra rutina diaria; mantener relaciones sociales regularmente, de preferencia con gente positiva y optimista que pueda contagiarnos su entusiasmo por la vida. Algunas personas consiguen suplir esta parte, por lo menos parcialmente,  manteniéndose en contacto con alguna mascota: un perro, un gato, etc. También es importante cultivar el contacto físico con otras personas, las investigaciones han encontrado que dar y recibir alrededor de doce abrazos al día incrementa notablemente nuestro bienestar.  Tener presente que todos tenemos alguna o muchísimas veces pensamientos negativos, pero éstos no necesariamente resultan verdaderos ni tenemos que estar a merced de ellos. Practicar el hábito de identificar nuestros pensamientos negativos, reconocerlos, no dejarnos engañar por ellos, debatirlos confrontándolos con las evidencias, son algunas de las estrategias que podemos usar para enfrentarlos. Otros buenos hábitos que incrementan nuestro bienestar son: vivir más despacio, dándonos  tiempo suficiente de saborear cada momento, prestando atención a los detalles, las sensaciones  y las emociones que en ellos estamos experimentando; practicar la gratitud, vivir conscientes de las muchas cosas buenas que tenemos cada día y agradecer a Dios, a la Vida, que estén hoy aquí para nosotros. No dar por descontado que mañana estarán. Y, por último,  plantearnos metas y proyectos significativos que  le den un valor agregado a nuestra vida y dirijan y construyan nuestro futuro.

Los anteriores no pretenden ser los únicos buenos hábitos que nutran nuestro bienestar. Sin embargo, si incluyen muchos de los que la Psicología Positiva ha encontrado que nos ayudan a sentirnos mejor y mas felices.

El bienestar, la felicidad, en gran medida depende de nosotros mismos. Es cierto, la vida no es justa. Cosas malas le pasan a gente buena y cosas buenas le pasan a gente no tan buena. Sin embargo, al final, no son las cosas que nos pasan lo más importante, sino la opinión que nos formamos  y lo que hacemos con ellas, como decía el filósofo griego Epícteto en el siglo I AC .

Poner en práctica y hacer las cosas que nos nutren y nos generan bienestar es nuestra decisión. Podemos empezar hoy.

 

 

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