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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Tal vez no podamos cambiar la dirección del viento, pero...

Boletin # 113
Hay cosas que están más allá de nosotros, que se salen de nuestro control, que de plano no está en nuestras manos cambiar. Empeñarse en seguir intentando ir por ese camino, difícilmente nos llevará a donde queremos llegar. Sin embargo, a pesar de las limitantes que pudieran existir en un determinado momento, de los altos muros que parezcan elevarse poderosos, insalvables, siempre hay alguna manera de sortearlos y salir adelante. 
Difícilmente podremos encontrar la solución a un problema si lo seguimos mirando desde la misma óptica con la que lo concebimos. Hay muchas maneras de mirar, muchas maneras de entender una problemática. Sin embargo, no todas nos permiten encontrar una manera de solucionarla, de lograr lo que deseamos. Cuando podemos mantener una actitud flexible ante las circunstancias, replanteándonos los dilemas desde distintas perspectivas aumentamos la probabilidad de encontrar una forma de plantearlo de modo que pueda ser resoluble o disoluble. 
Charles Darwin decía que los seres vivos que sobrevivían a los embates y cambios de la Naturaleza eran aquellos que eran capaces de adaptarse, de cambiar según las circunstancias lo pedían. 
No podemos seguir haciendo lo mismo cuando el entorno es diferente, cuando las circunstancias han cambiado. Sin embargo, a veces es muy difícil tener claro qué o cómo cambiar.
Un primer paso es decidir qué resultado queremos. Si no tenemos claro esto, difícilmente podremos pensar en una manera de lograrlo.
Lo siguiente sería darnos cuenta de lo que hemos estado haciendo para solucionarlo, cómo hemos estado mirando la problemática. No importa cuán “inteligente”, “verdadera” o demás calificativos queramos darle a nuestra visión de la situación, si seguimos atorados con ella, simplemente No nos está siendo útil. No funciona. Entonces, tal vez lo más sabio sea probar otra visión de la situación que nos pueda llevar a una nueva alternativa de solución,
Muchas veces en la vida nos sentimos atorados en situaciones en las que no encontramos salida. Metafóricamente hablando, como cuando queremos abrir una puerta y tenemos un llavero con muchas llaves y sabemos que una de ellas puede abrirla. El problema se crea cuando queremos que abra la que nosotros creemos que “debería” abrir. Así, nos quedamos intentando una y otra vez con la MISMA llave. Haciendo aparentemente diferentes cosas: empujando la cerradura más fuerte, girando hacia los dos lados, pateando la puerta, metiendo y sacando la MISMA llave para ver si, ahora sí, abre… y, nada resulta. Nos da mucho trabajo en ocasiones, pensar “¿y si esta no fuera la llave?”.Nos quedamos en nuestras ideas. No miramos los resultados. Pensamos algo como: “Debo seguir intentando. Mi madre me dijo que ésta abría…”O, “mi padre siempre la abría de esta manera”. Nos cuesta trabajo, dar un paso atrás y pensar: “y ¿Si ahora fuera otra la manera de abrirla?”. Darnos permiso de empezar a cuestionar nuestras ideas y creencias sobre “cómo deberían funcionar las cosas” y empezar a mirarlas como funcionan realmente. Aceptándolo para poder hacer algo verdaderamente efectivo.
Pocas veces, cuando estamos estancados en una situación, somos capaces de mirarla desde otra perspectiva y preguntarnos: “¿Cómo se ven las cosas mirándolas desde aquí? ¿Qué cosas nuevas puedo encontrar mirando desde otra óptica?”. O, hacer el esfuerzo de recordar: “¿Qué es en realidad lo que estoy queriendo lograr?”, “¿Por qué estoy haciendo x o y cosa?”, “¿Para qué?”. 
Estas sencillas preguntas nos pueden llevar a encontrar la intención positiva que subyace escondida detrás de nuestra visión y reacciones poco útiles ante el problema y a reconstruirlo de una manera que pueda ser resoluble.
Por último, tener presente que en la vida, como en la navegación, aunque no podamos cambiar la dirección del viento, siempre podemos reorientar nuestras velas para llegar a nuestro destino.
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