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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


¿Estas enfrentando alguna decisión clave?

Boletin # 112
En ocasiones, quizá en momentos críticos, podemos sentirnos muy confundidos y preguntamos: “¿Cómo llegamos hasta aquí?”, “¿Qué hemos hecho para estar hoy como estamos? Estos cuestionamientos y algunos otros similares, pueden llevarnos a reflexionar, a volver sobre nuestros pasos  y analizar qué hemos estado haciendo, qué decisiones hemos venido tomando y como han venido impactando nuestra situación actual. No siempre es agradable hacer este ejercicio, pero definitivamente suele ser muy útil.
En gran medida las cosas que nos pasan, buenas o malas, han sido producto de ciertas acciones que hemos decidido tomar en el pasado. Así, si cuando nos está yendo bien en el trabajo, decidimos crear un fondo de ahorro y disciplinadamente guardar una cantidad mes a mes para cualquier eventualidad, no es de extrañar que, cuando viniera una mala época para nuestros ingresos, no nos desestabilizara tanto. Tenemos “un colchón” que nos protege. De la misma manera, si nos hubiéramos dedicado en la época de bonanza a gastar como locos hasta el último centavo, e incluso, a completar nuestros gastos sobregirándonos con créditos, lo más probable es que al venir una época difícil en nuestro trabajo, la pasemos realmente mal. Decidimos tener nuestra economía “prendida con alfileres” y al primer embate del exterior, lo esperable es que se derrumbe. La decisión de ahorrar o no, en esta caso, resultó clave para nuestra tranquilidad económica.
En el momento que  tomamos una decisión clave, las más de las veces no nos damos cuenta del impacto que el paso que estamos dando tendrá en nuestra vida. Temas como: estudiar o no una carrera, qué carrera estudiar, en dónde estudiarla, a quien escogemos como amistades, con quien nos casamos, etc. Son decisiones que puestas en perspectiva, podemos darnos cuenta  que pueden terminar marcando nuestra vida. Dirigen muchas veces el camino que seguiremos durante muchos años o quizás toda la vida. Sin embargo, desgraciadamente, al momento que las tomamos no dimensionamos generalmente la trascendencia que tendrán, mucho menos nos imaginamos lo complicado que pudiera llegar a ser, corregir nuestro camino y cambiar nuestra elección.
La persona con quien decidimos casarnos por ejemplo, puede influir en gran medida en nuestro bienestar físico y emocional, en la solvencia económica que lleguemos a tener, la educación que recibirán nuestros hijos y la autoestima que estos desarrollen, entre otras muchas cosas. De hecho, la elección de pareja es una  de las decisiones clave más importantes para nuestro futuro. Sin embargo, muchísimas veces no se toma conciencia de esto.
Entonces, salvo algunas decisiones que ya hemos mencionado antes que se puede anticipar que serán clave, ¿Cómo saber si estamos ante una decisión clave? Y ¿Cómo enfrentarla de un modo que magnifiquemos su impacto positivo y minimicemos el negativo? Algunos lineamientos a considerar pueden ser:
Tomarse el tiempo necesario para decidir. Cuando actuamos impulsivamente es menos probable que nos salgan bien las cosas
Tomar conciencia de la magnitud y amplitud del impacto en nuestra vida que puede conllevar esta decisión. Las decisiones clave impactan mucho más aspectos y estos son de mayor importancia para nosotros.
Tomar en cuenta y preguntarse ¿Qué consecuencias positivas  y negativas puede traer esta decisión a mi bienestar físico y emocional, a las personas que más quiero, a mis relaciones familiares y de amistad, al logro de las metas que deseo, a mi superación personal, a corto, mediano y largo plazo?
Observar cómo les ha ido a otras personas en situaciones similares que decidieron hacer lo que ahora estas decidiendo ¿Te gusta cómo se ven hoy? ¿Te gustaría verte así?
Evaluar el grado de dificultad e implicaciones que podría tener corregir nuestra decisión. Pensar: si nos damos cuenta por ejemplo. que nos equivocamos y que la persona que elegimos como pareja, no resultó ser lo que esperábamos ¿Qué implicaría cambiar nuestra decisión? ¿A quiénes y cómo les afectaría nuestro cambio? ¿Qué tan difícil seria para nosotros hacerlo?
Por último, recordar que no podemos evitar tomar decisiones. Es parte de nuestra condición humana, pero si podemos tomar mejores decisiones que nos lleven a vivir como realmente queremos.

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