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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


¿Perseverancia u obstinación?

Boletin # 111
Conseguir metas  y cambios en la vida requiere claridad en lo que se desea y realizar una serie de acciones para alcanzarlas. De distintas formas, los expertos en el tema coinciden en esto.
Normalmente, los frutos de nuestro esfuerzo, suelen tardar un tiempo y numerosos intentos antes de poder manifestarse. Esto también es algo que la literatura sobre logros y cambios suele señalar.
Perseverar en nuestros intentos hacia el logro de lo que queremos es importante para su consecución. Sin embargo, a veces es difícil distinguir cuando ya hemos perseverado lo suficiente, haciendo una y otra vez lo mismo, tratando de conseguir el cambio deseado, la anhelada meta sin muchos resultados.  Entonces, tal vez sea el momento de preguntarse: “¿Realmente es esta manera (intento de solución) la que me llevará algún día a alcanzar lo que deseo?”. “¿Finalmente, que he estado haciendo para tratar de lograr mis metas?” (Aquí describir cuales han sido las “distintas” maneras de lograr lo que deseamos mencionando los resultados obtenidos), ¿Son todos estos intentos de solución verdaderamente distintos? O, ¿Podrían mirarse como variaciones sobre el mismo tema? De fondo, ¿Cuál ha sido el impulso en que se basan todos estos intentos?” (Por ejemplo, tratar de conseguir que nuestra pareja sea más atento y cariñoso con nosotros. Para ésto, tal vez hemos usado como estrategias; a) pedírselo directamente, sin resultados positivos; b) decirle a algún buen amigo que hable con él y le diga que necesitamos que sea más atento y cariñoso con nosotros, sin resultados; c) hablar con sus padres para que hablen con él y le pidan que sea ms atento y cariñoso con nosotros, sin resultados. En este punto, cuando hemos intentado ya tres estrategias, aparentemente “distintas” tal vez sea el momento de preguntarse: “¿Debería buscar una cuarta persona, tal vez un sacerdote, para que hable con él y le explique que necesito que sea más atento y cariñoso conmigo?”. “¿Sería ése,  un abordaje realmente distinto?” “ O, ¿Qué tienen en común todos estos intentos de lograr lo que queremos?,¿Cuál es el impulso básico que subyace en todos ellos? (hacer que alguien, sea yo, nuestro amigo, sus padres, o un sacerdote, convenza a mi pareja que sea más cariñoso y atento ) ¿Deberíamos insistir, perseverar haciendo lo mismo que no ha funcionado? O ¿Qué pasaría si hiciéramos algo distinto?, ¿Algo quizás diametralmente opuesto?
Tal vez nuestras creencias, lo que llamamos “nuestra lógica” nos haría pensar que hacer algo distinto, tal vez algo diametralmente opuesto a lo que deseamos, no va a funcionar. Sin embargo, es de locos pensar que podemos seguir haciendo lo mismo repetidas veces y esperar resultados diferentes. 
Cuando nos descubrimos atorados una y otra vez en algún problema, con nosotros mismos o con alguien más y analizamos los abordajes inefectivos y aparentemente diferentes que hemos usado para solucionarlo, es el momento de cuestionarse: ¿Me estará faltando perseverancia para resolver esto? O, tal vez ¿Estoy cayendo en la obstinación, haciendo “más de lo mismo”?
Si lo que finalmente descubrimos es que estamos en esta ύltima situación. ¿Cómo salir de la trampa intelectual en que hemos caído?  Definitivamente, obstinarnos en hacer lo mismo, ya hemos comprobado una y otra vez que NO funciona. 
Empezar a hacer cosas diferentes, cuidando que realmente lo sean, (un indicador de que es así, serán los resultados que obtenemos. 
Comenzar a pensar en las soluciones de manera pragmática. Si funcionan en teoría, o sea, creemos que eso es lo “lógico” de hacer, lo que nuestras ideas nos dicen que “debe” funcionar, pero en la práctica no resulta así, no importa que tan sofisticadas, caras o recomendadas sean estas estrategias de solución, hay que empezar a hacer ALGO DISTINTO. 

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