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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Un salto al vacio

Boletin # 108
Cuando hemos venido posponiendo y posponiendo, dando excusas y largas al hecho de hacer cosas, meter cambios que ya no pueden esperar más.
 Cuando hemos permitido que el miedo, la inseguridad, el que dirán o cualquier otra cosa encadene nuestra voluntad, nuble nuestro entendimiento, encierre nuestra libertad. 
Cuando la soledad nos atrae al mismo tiempo que nos asusta. Cuando una parte de nosotros anhela tenerla y volar con sus alas, pero otra surge y nos recuerda lo duro que pueden ser las caídas, lo difícil de levantarse sin un apoyo. Entonces, nos quedamos ahí parados en el borde del abismo, tan anhelado y temido a la vez. Paralizados en la indecisión. Atados a la seguridad de lo “ya conocido”, aunque malo. Dándole vueltas a las cosas, una vez más.
En esos momentos, cuando ya no hay más que pensar, dejarnos llevar por el impulso que el enojo, el coraje, el mismo miedo de quedarnos más tiempo y vivir aun peor lo que ya está mal, puede ser el empuje final que nos ayude a dar el paso hacia “no sé bien dónde”. 
Saltar al vacío, a lo no seguro y atrevernos a volar. Sentirnos caer, abrir nuestras alas y mirar adelante. Nunca hacia abajo o hacia atrás. 
Saltar al vacío, parece locura. 
Saltar al vacío, parece suicidio. 
Sin embargo, si no despegamos nunca del suelo, si no cerramos los ojos y nos abandonamos a los brazos de nuestros sueños, no podremos realmente nunca volar. 
Si no sentimos la urgencia de, ahora sí, tener que movernos. Si no hemos “quemado nuestras naves”, como Hernán Cortés, y marcado como único camino hacia adelante, ¿Qué sigue?, ¿Volver a estancarnos una vez más?
No, ya no más. Extiende tus alas, respira profundo y disfruta el vuelo. Un vuelo del que no te arrepentirás.

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