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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


¿Qué te está diciendo el silencio?

Boletin # 107
Estamos demasiado acostumbrados a pensar que la palabra hablada es el medio como nos comunicamos. Creemos muchas veces que si por ejemplo, nuestra pareja, no nos dice que está necesitando tal o cual cosa de nosotros, que si no nos comparte que le disgusta tal cual o cual cosa, es que, en realidad no la necesita o si le gusta. La presunción de que “el que calla, otorga”, no siempre es cierto y de hecho, puede limitar nuestro entendimiento de lo que está pasando a nuestro alrededor o lo que los demás nos están comunicando.
Cuando pretendemos entender al otro nada más por lo que nos dice con sus palabras, muchas veces acabaremos con una muy pobre comprensión de lo que quería comunicarnos.  
La comunicación entre las personas abarca mucho más que las palabras que usamos.  Incluye los tonos de voz, los gestos, los momentos en que se dicen o no las cosas, los silencios…
Cuando hablo de los silencios, me refiero a la importancia que tiene el observar con verdadera presencia, las reacciones y conductas del otro ante lo que decimos o hacemos. Tácitamente, en silencio, las personas nos vamos comunicando muchas cosas. Sin embargo, muchas veces somos poco conscientes de esto y no nos damos cuenta de lo que comunicamos ni de lo que nos comunican. De este modo, el resultado de la comunicación no siempre es el que desearíamos.
Es entonces importante observar nuestra conducta y la de las personas importantes para nosotros al momento de interactuar y comunicarnos. A veces pasa, por ejemplo, que una pareja se va alejando poco a poco, va perdiendo en silencio sus momentos de intimidad y conexión y ninguno habla de lo que está pasando. Tal vez lo notan, pero ninguno de los dos lo dice. Siguen hablando como si nada pasara hasta que un día, “sorpresivamente”, uno de los dos descubre que el otro ha iniciado una relación con alguien más en donde encuentra lo que en silencio ha venido perdiéndose en la que tenía .
Entonces, tal vez el sorprendido se pregunte ¿Por qué nunca me lo dijo? ¿Por qué no hablo de lo que le estaba pasando? Aunque eso hubiera sido lo deseable, muchas  veces la gente no lo hace por miedo, por evitar más problemas, porque no sabe cόmo o por cualquier otra razón. Entonces,  los silencios pueden decirnos  más que mil palabras. Los silencios pueden ser el principio de ese dialogo que necesitamos tanto tener.  Hay que comenzar a observar nuestros silencios, cuestionarnos qué hay detrás de ellos, qué necesitamos empezar a hablar y solucionar. Recordemos que la ausencia de guerra no necesariamente significa paz y que para avanzar es inevitable hacer olas. Olas que aunque nos muevan y desequilibren de momento, son necesarias para impulsarnos hacia adelante.

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