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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Disfrutando las vacaciones

Boletin # 106

Además de divertirnos, de pasar ratos agradables con la familia y los amigos ¿Qué otras oportunidades pueden brindarnos los periodos vacacionales? Muchas veces son periodos en que podemos aprovechar vivir la vida más despacio, disfrutar más los momentos preciados, darnos el tiempo de saborear, de degustar las pequeñas y grandes bendiciones que tenemos.

Las vacaciones pueden ser momentos en que pongamos en pausa muchas de las múltiples actividades que llenan, que atiborran nuestra vida. Entonces, podemos escoger poner nuestra energía y atención en otras que, usualmente dejamos de lado por falta  de tiempo, por distracción o simplemente por carecer ya de la energía para hacerlas. Durante las vacaciones, podemos tener la oportunidad de buscar espacios para mirar atrás y alrededor y ver en donde estamos en nuestro camino. Reconocer las muchas cosas buenas que hemos logrado hasta ahora, mirar los obstáculos superados y aquellos que nos faltan por superar y reorientar nuestro rumbo, si fuera necesario.

Esas pausas que afortunadamente podemos darnos del trabajo son excelentes espacios para cargar energías, reconectarnos con las cosas y las personas que amamos y reconsiderar nuestro rumbo, si fuera necesario.

Es bien sabido que cuando trabajamos en periodos de práctica distribuida, esto es, intercalando periodos de trabajo y descanso, trabajamos mejor y somos mucho más productivos que cuando se trabaja en práctica concentrada, o sea, por periodos demasiado extensos y jornadas laborales demasiado largas. En estos últimos casos, las personas pueden empezar a tener serios problemas de salud, al exigirle demasiado a su organismo, y no hablar de los problemas emocionales, irritabilidad, explosividad, ansiedad, etc., que conlleva el demasiado cansancio y estrés.  Aunado a todo esto, surgen también las dificultades que afectan  sus relaciones con sus familias; ausencias, descuido, falta de comunicación y contacto con la pareja y los hijos, o, incluso, el no darse el tiempo para poder tener una relación de pareja y-o formar una familia.

Hay muchas personas que por distintas razones se vuelven “adictos al trabajo”. Muchas veces encuentran trabajando una manera de meter a su mente otras ideas y pensamientos que, al estar ahí, impiden la aparición de otros, muy negativos que les producirían demasiada ansiedad. Trabajan y trabajan hasta llegar rendidos a sus casas y casi desplomarse a dormir.

Para estas personas, las vacaciones, los fines de semana, los días festivos, son una verdadera tortura. Se han desligado tanto de las personas que alguna vez fueron importantes para ellos, han abandonado hace tanto tiempo las otras actividades, tal vez de ocio, que les entretenían y solían disfrutar, que ya no saben qué hacer con su tiempo libre. No saben que hacer y casi mueren de miedo de averiguarlo. Temen que las preocupaciones y problemas que han conseguido “olvidar” trabajando vuelvan a hacer presa de ellos.

Mantener la mente enfocada propositivamente en ciertos temas que nos resulten interesantes y positivos, tal vez relacionados con el trabajo, se ha encontrado que puede ser una muy buena estrategia para evitar caer en las garras de las rumiaciones negativas (Csikszentmihalyi, M.. 1990)  . Me refiero con rumiaciones a la tendencia a darle vueltas a algún disgusto, pendiente o problema que tenemos. Pensar una y otra vez sobre alguna cosa que nos duele, enoja o preocupa. Sin embargo, caer en el extremo de no querer parar, de seguir ocupándonos excesivamente en el trabajo o algo más a manera de “escape” de nuestros problemas puede generarnos muchos más problemas. Necesitamos ese justo balance entre ocuparnos de los problemas a los que está en nuestras manos darle una solución y soltar aquellos que nos rebasan. Las vacaciones pueden ser ese momento en que nos permitamos darnos el tiempo de volver a evaluar y distinguir unos de otros y, ahora sí, disfrutar las muchísimas cosas buenas que tenemos.

 

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