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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
y la Construccion de una Practica Privada


Cómo cultivar nuestra fuerza de voluntad

Boletin # 103
La fuerza de voluntad, es un elemento indispensable para lograr el éxito en la vida. Las personas que son capaces de fijarse metas a largo plazo y mantenerse enfocados, perseverando en las acciones para alcanzarlas, suelen tener mucho mejores resultados en lo que se proponen. Por eso es muy importante saber que podemos hacer cosas para desarrollar nuestra fuerza de voluntad y qué cosas podemos hacer.
Primero que nada, tenemos que estar claros respecto de lo que estamos hablando cuando decimos “fuerza de voluntad”. La fuerza de voluntad es la capacidad de mantenernos firmes en lo que deseamos lograr, haciendo cosas que nos acercan a nuestra meta, a pesar de las tentaciones que pudieran estar a nuestro alrededor.
Una tentación es cualquier cosa que, aunque de momento nos provoque placer y gratificación, posteriormente nos hará sentir mal. Parte de nuestro proceso de maduración y crecimiento implica el aprender a posponer las gratificaciones.  Mantenernos en nuestro día a día enfocados en lo que queremos sin ceder a las tentaciones que pudieran surgir. Esto es auto disciplina y, de cierta manera, implica ser capaces de imaginar una gratificación superior, más valiosa y anhelada que la  que las tentaciones actuales ofrecen y por la que estamos dispuestos a esperar y seguir tomando acciones para alcanzarla.
La fuerza de voluntad implica ser capaces de no hacer algo que de momento tenemos muchas ganas de hacer porque sabemos que nos sacaría del camino hacia esa meta superior que perseguimos. También involucra ser capaces de hacer cosas que, aunque sabemos que son positivas y nos acercan a lo que deseamos, usualmente sentimos mucho temor de hacer o demasiado esfuerzo y energía. Cosas que despiertan nuestros temores más profundos y arraigados, pero que, si no decidimos vencerlos, nos mantendrán atados en el mismo lugar o aun peor, más lejos de nuestros sueños.
El punto seria ¿Cómo cultivar nuestra fuerza de voluntad? ¿Cómo aprender a tenerla?
Aunque este es un tema antiguo para las religiones y pensamiento filosófico, para la psicología es aún reciente como tema de estudio e investigación. Una de las pioneras en esta área, reconocida como parte de la Psicología Positiva, es Angela Duckworth. 
Para cultivar la fuerza de voluntad existen muchas estrategias. Mencionaré algunas de ellas cuya efectividad ha sido respaldada por las investigaciones:
Resaltar los beneficios de la meta a largo plazo y 
Disminuir los de las tentaciones próximas, haciendo hincapié en las consecuencias negativas que traen, (algo así como la resaca que conllevan)
Entrenar nuestra capacidad de esperar y sentir incomodidad, privación o incluso dolor, exponiéndonos a situaciones que nos permitan experimentarlos. Subir gradualmente la intensidad de la experiencia difícil o desagradable para permitirnos acostumbrarnos a ella y superarla. Esto es similar a lo que hacen los atletas en sus entrenamientos. Poco a poco van subiendo sus retos y conforme se van sintiendo cómodos con las metas cada vez más altas, van mejorando sus habilidades.
Visualizarse logrando la meta anhelada. Hacer ensayos mentales repetidos donde nos veamos a nosotros mismos alcanzando lo que deseamos y prestando atención a las consecuencias positivas que nos trae.
Poner distancia psicológica de la situación que nos produce miedo mirándola como si fuéramos espectadores, no protagonistas, de lo que nos está pasando.
Dividir en pequeños pasos más fácilmente realizables aquellas partes del proceso que nos parecen demasiado grandes o que requerirán un mayor esfuerzo 
La fuerza de voluntad en gran medida se hace. Como un músculo que para fortalecerlo requerimos ejercitarlo constantemente, así también, necesitaremos practicar constantemente las cosas que sabemos que la harán más fuerte. Tal vez al principio nos requerirá un mayor esfuerzo. Sin embargo, después de un tiempo, formará parte de manera automática de nuestro quehacer cotidiano. Crearemos así buenos hábitos que de manera natural harán de nosotros personas virtuosas y de éxito. 

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