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Bolet�n con informaci�n Mensual sobre la Pratica, el Coaching de Vida
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¿De qué se trata una relación de pareja?

Boletin # 100

Esta es una pregunta que probablemente durante muchos años pocas personas se harían. Tal vez era así,porque por muchísimo tiempo se ha vivido con una  creencia más o menos implícita de que formar una pareja e iniciar una familia era simplemente una etapa en la vida, una tarea de desarrollo. Se ha dado por descontado que algún día las personas haríamos eso, a menos que nos inclináramos por la vocación religiosa, estuviéramos enfermos o hubiéramos sufrido alguna otra adversidad muy seria.

Casarse, formar una pareja, se suponía que era algo que en algún momento se debía hacer y, aunque no se expresara tal cual, era algo que se hacía con la motivación principal no tanto de vivir con la persona amada, (el matrimonio por amor es un concepto relativamente “nuevo”, de unos cien años, más o menos para acá), sino para tener hijos, formar una familia y perpetuar el linaje o consolidar alguna alianza política o económica.

Sin embargo, esta idea ha venido cambiando al paso de los años y en las décadas recientes se han venido cuestionando no solo la idea de casarse para formar una familia con nuestra pareja,sino que han surgido muchas otras propuestas: casarse y decidir no tener hijos,(raro aun, pero existente ya), no casarse y solo vivir con la pareja mientras funcione la relación, permanecer solteros sin una relación estable, formar parejas con gente del mismo sexo e incluso casarse con ellos, formar matrimonios en contratos temporales que pueden o no renovarse, etc.

Como podemos ver hay muchas posibilidades para vivir y establecer una relación, aunque, aun sigue siendo la más usual el hecho de casarse las más de las veces por amor y esperar tener hijos con el cónyuge que escogimos. Sin embargo, aun aquí las cosas también han venido sufriendo muchos cambios. Hace setenta u ochenta años, pensar en casarse con una persona y esperar terminar nuestros días en esa relación no era algo tan difícil. La expectativa de vida era mucho más breve, eran mucho más fuertes las creencias sobre la importancia de mantener unida a la familia a toda costa,aun si eso significara el sacrificio de alguno de los miembros de la pareja o de ambos y era mayor el apoyo que el entorno social y cultural brindaban a las familias para mantenerse juntas, entre otras situaciones que favorecían la permanencia en una relación.

Actualmente, la vida se ha alargado mucho, la idea de privilegiar la propia satisfacción sobre la de los demás miembros de la familia se ha hecho más fuerte, el despertar de conciencia de los derechos de la mujer, así como su mucho mayor desarrollo,educación  y su valientemente conquistada independencia económica,han significado sí grandes logros y avances hacia una sociedad más justa, pero también han conllevado una serie de cambios y cuestionamientos en las relaciones de pareja que, de no ser adecuadamente enfrentados, a satisfacción de ambos miembros, pueden llevar a muchas parejas a terminar su relación. Por lo menos a ponerla en un muy alto riesgo de hacerlo.

Los hombres de ahora están teniendo que aprender a convivir con mujeres que han cambiado. Tal vez no se comportan en muchos aspectos como sus madres, ni sostienen las mismas ideas de sacrificio que vieron en sus casas sufrir. Son mujeres más decididas. Más seguras de sí mismas. Saben qué quieren para ellas y sus hijos y qué están dispuestas o no a hacer para conseguirlo. Este aprendizaje no siempre ha podido ocurrir al ritmo que la evolución de las relaciones de parejas hubiera requerido. Muchas relaciones se han perdido en el proceso.

Además, la propia idea de mantener el matrimonio “hasta que la muerte los separe” se ha cuestionado mucho.Cuando los miembros de la pareja se descubren viviendo el otoño de sus vidas con buena calidad de salud, con una adecuada seguridad económica y se miran el uno al otro sin encontrar más cosas en común, sin poder disfrutar una conversación juntos o encontrar en el otro al amigo, al compañero al que das y del que recibes comprensión. Cuando se llega a este punto, los miembros de la pareja pueden darse cuenta de que, seguir juntos es totalmente una decisión. No una necesidad “por los niños” , o la falta de salud o de soporte financiero de alguno. En esos momentos, pueden mirarse a sí mismos y a sus compañeros y preguntarse: ¿De qué se trata tener esta relación?¿Vamos a quedarnos juntos a maltratarnos o a hacernos sufrir el uno al otro hasta el final? Para eso, mejor tomamos rumbos distintos y terminamos en paz. O, ¿Estamos dispuestos a perdonar viejas heridas del pasado, a echarle las ganas y replantear nuestro matrimonio? Se puede!!! Pero no es algo que vaya a ocurrir de casualidad ni por suerte. Necesitamos ser verdaderos autores del nuevo capítulo que queremos escribir en nuestra vida y terminarlo con el final que realmente deseamos.

 

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